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sábado, 23 de mayo de 2015

¿Por qué voy a votar arriano?

Queridos hermanos en la Fe de Cristo, que Dios os bendiga:

En esta jornada de reflexión ante un proceso electoral tan importante como controvertido, quiero escribir una carta abierta a todos aquellos que todavía creen que otro mundo es posible (en el Más Allá). Es cierto que una luz nueva nos ilumina el rostro cada día, porque tras oscuros años de persecuciones, sufrimiento, martirio y muerte, el régimen dictatorial pagano ha llegado a su fin y, desde hace unos años, vivimos sin miedo en plena democracia cristiana. Y yo sé perfectamente de lo que estoy hablando, porque yo me he partido la cara con fascistas de verdad, de los que portaban fasces, con escolta de lictores, y no esos neopaganos de cabezas rapadas a los que tanto miedo tenéis; yo he repartido octavillas del PCE (Partido Cristiano de Egipto) en una cuádriga, a todo gas por la avenida de Luxor, con riesgo de partirnos los cuernos y el pánico constante a que pinchara un caballo y nos detuvieran allí mismo; yo he corrido delante de los romanos, cuando montábamos manifas multitudinarias a la salida de la basílica el domingo y nos reuníamos todos en la Puerta del Sol de Tebas a pedir pan de Comunión, a exigir el fin de los desahucios de catacumbas, a clamar por la virginidad y la castidad y por libertad religiosa; yo he pasado una noche entera comulgando con las hostias que me daban los de la Dirección General de Seguridad del Praefectus Aegypti; yo he luchado por la prohibición de las Ley de Amnistía que otorgó el perdón a todos los carniceros y verdugos paganos que tienen las manos manchadas de sangre de inocentes, para que luego continuaran amasando sus fortunas patricias y se colocaran la máscara del falso centrismo; yo he leído a Orígenes, a Pablo de Samosata y, cómo no a Arrio.

Yo, queridos hermanos, de hecho conocí a Arrio: un hombre humilde, amigo de sus amigos, temeroso de Dios, culto, ilustrado, demócrata y progresista. Un presbítero de barrio, militante de base en la Fe, en un barrio obrero de Alejandría. Un anciano afable de rostro beatífico que te podía soltar una guaya como le contaras alguna tontería sobre la Santísima Trinidad y la consubstancialidad del Padre y del Hijo. Arrio tenía los cojones como el caballo de Espartero y ni el obispo de Alejandría, Alejandro, un arribista que empezó en el sindicato católico de maestros, hijo de terratenientes y con más muertos en las tapias que pelos en la barba; ni su sucesor Atanasio, un neoliberal disfrazado de falso progre, pedante como él solo, que dice que defiende el cristianismo de los ciudadanos y nos cuela una subida del IVA del vino de misa por lo bajini; ni ningún otro chaquetero niceno le callaba la boca. Y mira que lo intentaron con saña; coño que hasta pusieron en su contra al nuevo monarca Flavio Valerio Aurelio Constantino Campechano I, el supuesto demócrata, que con una mano le acariciaba el lomo y con otra convocaba el Concilio de Nicea, el muy hijo de puta. Que con su amiguito coemperador Licinio se habían estado bajando al pilón de Júpiter toda la vida y que se bautizó cuando le estaba viendo las cuencas vacias a la Muerte. A dar lecciones de cristianismo vino la perra esta hipócrita. Al final a Arrio le fallaron hasta sus dos apoyos más elevados en la nueva casta, los dos Eusebios: el de UCD (Unión de Comentaristas Divinos) de Cesarea, más preocupado por sobar el Nuevo Testamento que por mejorar algo la vida de sus hermanos, y el sociata, Eusebio de Nicomedia, que se ha hecho famoso por extender el dogma socialdemócrata entre los bárbaros, con esa habilidad que tiene esta gente por preocuparse de los perroflautas, del lumpen y de los inmigrantes violentos de las barbas rubias y de olvidarse de los que pagamos el diezmo religiosamente.

Y hasta que no lo excomulgaron, lo depusieron de su cargo de presbítero, lo exiliaron y lo relacionaron con ETA y con Venezuela, no pararon ninguno de ellos. Y al final, el pobre viejo, que tuvo que acudir a dar un mitin en Constantinopla, le falló la patata y allá que se fue con Dios a tocar un poco la lira y a descansar de tanta víbora reprimida con dalmática que por desgracia abunda por aquí abajo. Pero no contentos con que el pobre la espichara, los muy cabrones se inventaron que murió cagando, como el Tywin Lannister ese; él que siempre fue de Robert Stark. Si hasta he oído por ahí (otra calumnia del niño bonito Anastasio) que lo mató un enano de la corte del Campechano ¡con una ballesta! ¡Pero si no se han inventado! Es increíble la campaña que se ha hecho contra nosotros, los que simpatizamos con sus verdades, con su sinceridad y con la sencillez de su discurso: Uno + Logos + Alma = la puta polla. Y ya está de mamoneos y de marear la perdiz con chuminadas y cábalas nicenas joder, que se nota que tienen tiempo libre para pasarla inventando mamarrachadas y locuras heréticas. Que luego los anatemizados somos nosotros, cojones y ellos de Uno se han sacado Tres, iguales en sustancia. Claro, para cobrar tres veces y pillar dietas por todos lados, que ya nos vamos conociendo, majetes.

Y toda esta mierda viene de la cagada de Transición del paganismo al cristianismo que tuvimos que sufrir en este nuestro imperio romano. Aquí, de buenas a primeras se pasó del buen rollito asambleario, de las comunidades con el culo apretao en las catacumbas, de comernos la boca a besos después del ite missa est, del debate teológico y de la ascesis y la exégesis del buen talante, al ordeno y mando con tiara. Y el dogma impuesto a puñetazos en la mesa por unos obispos que cada día están más lejos de sus fieles, que se amarran a la poltrona y se dedican a la política en vez de a la religión: una obra evergética por aquí, un mecenazgo bien recompensado en el Cielo por allá, unas comisiones por dejarle el PGOU de Alejandría a las constructoras... Y todos estos castuzos, con las puertas giratorias bien engrasadas en el atrio de sus iglesias, prestos siempre a acaparar poderes y montarle una Administración paralela al Estado romano o a entrar en los consejos de administración de las empresas gordas. Y que le vayan dando a la ley de incompatibilidades y al origen senatorial, que la pela es la pela. Pero luego no saben ni lo que vale un panecillo para hostias, que todo lo quieren arreglar con la hipóstasis de las Tres Personas Divinas.

Porque manda huevos que decía aquel, Jesucristo pasa un Calvario la criatura para traernos la luz de monoteísmo y en el Concilio de Nuevas Generaciones de Nicea, los neocon se sacan de la manga la consubstancialidad del Padre del Hijo y del Espíritu Santo ¿para qué? ¿Para reírles las gracias a los politeístas paganos? ¿Para eso nos dejamos el culo pelao quemando templos y tirando estatuas? ¿Para eso nos fumamos los petas en las quedadas con los rollos de filosofía pagana? Que no veas qué viajes más malos te daban los escritos de Platón. Tantas ansias por lograr la separación de poderes y estos nicenos nos devuelven a las tinieblas de la dictadura.

Vamos a dejar las cosas claras de una vez:

Creo que sólo hay un Dios Padre y en su Hijo unigénito, nuestro Dios y Señor, creador y hacedor de todas las cosas, como el que no hay nadie. Por lo tanto hay un Dios de todo, que es también Dios de nuestro Dios, y creo en el Espíritu Santo como un poder iluminador y santificador. Como Cristo dice tras la resurrección a sus Apóstoles: “Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto” (Lucas, 24.49) y después “Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1.8) Ni Dios ni Señor, sino el ministro de Cristo; no igual, pero sujeto y obediente en todas los aspectos al Hijo. Y creo que el Hijo está sujeto y obedece en todo a Dios Padre.

Y para que lo entendáis los de la ESO bizantina: que Dios Padre es uno, que su Hijo Jesús molaba un huevo pero si el Padre le levantaba la voz, achantaba la mui y se dejaba colgar de una cruz si era preciso. Y del Espíritu Santo le habláis a San José, a ver qué os cuenta.

Así que, hermanos en Cristo, por una Iglesia Católica cercana a la gente y volcada con la salvación de los hijos de Dios en la Tierra, por unos presupuestos participativos, una administración justa y una limosna básica alejada de la especulación de los mercados, yo votaré arriano. SÍ SE PUEDE.

Vuestro, siempre,

Ulfilas (en el Battlefield y en el Minecraft buscadme por xxXLobeznoXxx).

jueves, 9 de enero de 2014

Siglos de arena y momias

Después de un largo parón neuronal (es lo que tienen los internamientos psiquiátricos, que te encierran a ti y le dan vacaciones a tu coco), regresa justo ahora a sus pantallas Páramon Jístori. Y lo hace por dos motivos fundamentales: el izquierdo y el derecho... Bueno y porque, entre tanta orgía de conocimiento histórico, entre tanto atracón de ciencias sociales, entre tanta divulgación de calidad, este blog no podría hacer honor a su nombre si dejase fuera de cartel a una de las civilizaciones más estúpidas que hayan existido sobre la faz de la tierra, con permiso del Reino Unido y sus excrecencias transatlánticas (of course), y que tanto dinero le ha hecho ganar a National Geographic y a sus reporteros de chichinabo. Estamos hablando, efectivamente, de ¡¡¡EGIPTO!!!

Y así ad nauseam...

"¡Ah! Vaya invento", dirán ustedes. "Nos va a hablar de Egipto, el muy gañán. ¡Qué original!" Qué atrevimiento, ¿verdad? Hablarles de Egipto a ustedes, que lo saben todo acerca de los más de tres mil años de la estomagante existencia de esta peña. Que no saben distinguir una mastaba de un hipogeo. Que se piensan que a Tutankamón lo enterraron en la pirámide de Keops, después de una noche de farra en un bar de dragqueens y que los colegas iban tan borrachos que no recuerdan donde le dejaron. Que creen que Imhotep era un skin head gay con poderes mágicos, en lugar de un ejemplar único de hombre del Renacimiento del siglo XXVII a. C. Que... ¡Bah! No sé si cómo me molesto...

El de la izquierda, según la Wikipedia "merece ser considerado el arquetipo histórico, de filiación fehaciente, de lo que en la fecha denominaríamos un científico; sabio, médico, astrónomo, y el primer arquitecto conocido en la historia".
El de la derecha podía transformarse en cadáver putrefacto...

En fin, que estoy seguro que con esta nueva entrada del blog vamos a enemistarnos, con total seguridad y certeza, con los dos principales grupos de admiradores del Egipto faraónico: las clientas cincuentonas de Astrocanal y los hooligans de Íker Jiménez. Pero a nosotros, empeñados en arrojar luz sobre las tinieblas del fanatismo y la ignorancia, que trabajamos ardorosamente por divulgar la palabra no-revelada sino contrastada de la sabiduría occidental, sinceramente nos la pela. Además, ambos deberían agradecernos la labor que pretendemos llevar a cabo hoy aquí: la de conciliar esas dos posturas antagónicas y enfrentadas durante años, pues podemos afirmar orgullosamente que ambos poseen su parte de razón en el eterno conflicto por desentrañar el misterio de la cultura nilótica. Y es que, estimados lectores, la civilización egipcia, erigida en un polvoriento rincón del continente más desgraciado del planeta, fue obra de una inteligencia superior a la humana y de origen extraterrestre... ¿Cómo? ¿Que qué pruebas tenemos para defender semejante anatema? Una simple e irrefutable: la civilización egipcia es de origen extraterrestre porque NO TENÍAN CANIS. Efectivamente, a pesar de que al máximo consejero del monarca egipcio el faraón le llamara cariñosamente chaty, no existe un solo testimonio ni escrito ni arqueológico que nos permita identificar a ningún shurmano entre los egipcios, al menos hasta la llegada del pueblo hebreo como esclavos. Y eso, amigos, es muy raro.


El cani, según V. Gordon Childe, es el auténtico motor de la Historia. Después de decubrir esta gran verdad, el historiador decidió suicidarse.

Imagino que todavía andan recuperándose de la impresión (o del ataque de risa; depende de su nivel de intolerancia); pero, antes de que decidan continuar navegando por las procelosas aguas de la internete, abandonando este modesto pero definitivo blog, quédense con esta última perla de conocimiento histórico: vislumbramos pruebas irrefutables de que los exraterrestres creadores de la civilización faraónica fueron mujeres y, muy probablemente, funcionarias. Recojan la mandíbula inferior del suelo y desarmen por favor al comité de esnifadores de polvo y viruta de mojama grupito de egiptólogos, y déjenme que me explique

El Universo está plagado de millones de estrellas, muchas de las cuales sostienen su propio sistema solar, compuesto por planetas, algunos con condiciones favorables al desarrollo de la Vida y otros menos donde esa vida ha evolucionado a una forma primitiva de inteligencia semejante a la humana. Pues bien, aunque aquí en la Tierra estemos obsesionados con Internet, allá por Raticulín IV es posible que se hubieran cansado hace siglos de las limitaciones que ofrecen las tablets y el Facebook para jugar al Farmville o al Colonos de Catán y, si aquí las impresoras 3D ya están llegando a los hogares para que podamos construirnos nuestros propios dildos personalizados, allende Plutón lo que partía la pana hace tres milenios era la aplicación para móviles intergalácticos: "Diox, el software único que lleva a tu dispositivo la experiencia de sentirte un Ser Superior y te permite crear tu propia civilización; con más de diez millones de descargas en toda Raticulín III y ahora en oferta: paga el primer mes y te regalamos el segundo, más acceso gratuito a actualizaciones y beta tests". Este juego, en manos de un macho de la especie, pudo acabar degenerando en una especie de GTA San Andreas similar a lo que hay montado en Méjico pero de dimensiones cosmicas. Sin embargo, en manos de algunas empleadas públicas del Ministerio de Chanchullos y Subvenciones Arbitrarias (en Raticulín IV gusta llamar a las cosas por su nombre), dio lugar al experimento este que todos conocemos como Antiguo Egipto: una civilización de hombres y mujeres escuchimizados y bronceados, semi-vestidos de lino, con las tetas fuera en el desierto para tocarle bien las pelotas a la melanina y que llame a su hermana la chunga, con pelucones enormes para tener la cabeza bien escocía cuando bajas a la piscina de la urbanización, maquillajes de brocha gorda, bisutería de la que a tu madre le gusta rebuscar en las rebajas del Corte Albionés, hermanos que se acuestan con hermanas, símbolos reales sacados de un chino o del mercadillo de los hippies, oro y joyas por un tubo pero ni una pizquita de hierro para armas y herramientas, láser para cortar piedras pero luego a transportarlas con los cataplines, más funcionarios que en los bares un viernes a las dos de la tarde... En fin, un desaguisado propio de marujas aprendiendo informática en un cursillo del distrito.


En una civilización terrestre, el auténtico Rey Escorpión sería el de la izquierda.
En una partida de Civilization marciano, el de la derecha.

Todavía habrá quien me diga:
-Usted está aplicando una visión caduca y eurocentrista a una civilización original, alejada de la anormalidad del patriarcado falocéntrico grecorromano.

Algo que me sorprendería gratamente porque significaría que este blog lo leen personas con criterio (deleznable pero criterio) y no solamente las miembras de mi club de admiradoras. Lo cual no es óbice, empero, para que las carcajadas resuenen en las cuatro esquinas de este blog por lo disparatado de calificar al Antiguo Egipto como una civilización original. Porque, vamos, ya me dirán si no es un mojón tener una teología basada en dioses con cuerpo de personas y cabezas de animales (para mayor alegría de ateos y neopaganos, que piensan que es mucho mejor creer en dioses-bicho que en un progre resucitado); ¡coño, que el guardián de los muertos es el dios chacal, una alimaña que se come a los cadáveres que se pudren en el desierto! ¡Que por los menos San Pedro tiene cara de buena persona y el Demonio folla con quien quiere! Pero, ¿un chacal? ¿Y sacerdotes calvos? A saber qué suciedad poblaba la mente del diseñador del juego... Y luego está el tema de la arquitectura: todo hecho de piedra, ¡toma originalidad! Original habría sido, viviendo en ese maldito secarral, construir en madera de los bosques de Finlandia. Que mucho hablar de los grandes constructores de pirámides y la de Micerinos -Menkaura para los amigos-, por ejemplo, parece una tienda Quechua del Decathlon, que el pobre gilipollas se quedó sin pelas al estallar la burbuja del sillar de piedra megalítico que había montado su abuelo Keops, que con ese nombre seguro que era un especulador de cojones.

U.T.E. Keops-Sacyr Meseta de Guiza


Esta cultura estuvo defendida (es un decir, claro), por un ejército cagón, sin armadura y pertrechado con armas de risa como escudos de mimbre, arcos y flechas con chupón y una espada inútil que sirvió de inspiración a George R. R. Martin para diseñar otra mierda más grande con la que armar a los mongo-klingons follarrubias de sus libros. Se montaban en carros de guerra para tirar lanzas desde lejos, ¡qué viril! y remataban a sus enemigos con mazas... En fin, que a nadie debería extrañarles que los invadieran siglo sí, siglo no. Eso pasa por dejar a tu novia que juegue con tu usuario on-line, que cuando retomas el Need for Speed te ha comprado un Smart forfour con motor diesel 1.2 te lo ha pintado de rosa y ha publicado sus hazañas en el forocoches. Porque esa es otra, esta peña, los egipcios con un sistema de escritura altamente odiable, compuesto por pajaritos, cacharros de cocina y otros útiles propios de la decoración del mueble del salón de nuestras venerables progenitoras; se dedicaban a escribir más que "Divorciada74" en la web de Facilísimo. Total, para lo que tendrían que contarle al mundo. Igual entre tanto cartucho con el enésimo nick guays del puñetero faraón Pepi, tanto libro de los muertos y tanta relación de conquistas, todavía podamos encontrar la auténtica Política de Privacidad de Google.


¿Esto es producto de una civilización avanzada o bien fruto de la baja resolución del motor gráfico de un videojuego ochentero?

Si es que, no hay por donde coger a esta chusma. Porque ya me dirán, ¿a quién sino a una retorcida y ociosa mente femenina extraterrenal se le ocurriría lo de embalsamar a los muertos? Una técnica asquerosa consistente en sacarle todo el mondongo, los órganos vitales (sin mediar campaña de donación del Servicio Andaluz de Salud) y el cerebro vía nasal convertido en batido de sesos, para luego salarte como a los jamones, vendarte como a un buen Sánchez Romero Carvajal y meterte en una caja profusamente decorada como si fueras a convertirte en el regalo estrella de la cesta de Navidad de unos comisionistas españoles. No me extraña que el jalufo esté tan mal visto por aquellas semíticas latitudes. Moisés, que de joven habría trabajado para Navidul, debió de acabar bastante harto de la política de salazones del faraón y decidió exiliarse al desierto donde recibió de Dios las tablas con la auténtica clasificación del ibérico, pudiendo terminar así, con las malas artes de las funerarias egipcias, que te colaban a un pariente de recebo como un cinco belloteps. Mucho después se alteró levemente este acontecimiento para mejor acomodo de la religión judía, pero eso ya es otra historia.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Spanish Inquisition!! (La auténtica, rechace imitaciones)

Existe la Ley de Godwin según la cual, cuando en un grupo de amigos uno se pasa toda la tarde pendiente del puto smartphone aunque sea para ver cómo se actualiza el Accuweather, la conversación, invariablemente acabará incluyendo a Hitler.

Asimismo, cuando tu novia o tu hija se quitan las plataformas que han estrenado en Domingo de Ramos para recorrer descalza el pavimento de media ciudad, ese donde defecan alegremente los perros, escupen los viejos y corretean ratas y cucarachas, porque le duelen los pies, pero luego le dan asco tus calcetines sudados; cuando te invitan a la comunión del hijo mayor de un vecino que acabó zumbándose a tu primera novia mientras tú te ibas de campamento y en cuya "lista de Comunión" (hay que joderse lo tontos que nos volvió el siglo XXI),  lo más barato es la matrícula del grado de “Empresario sin escrúpulos” por la Universidad de Deusto; cuando tu colega ateo se queda sin argumentos al señalarle tú que es imposible que él vaya a pensar a una iglesia, porque lo más cerca que estuvo de pensar fue cuando aquel travelo le preguntó: “¿activo o pasivo?” y pidió el comodín del 50%; cuando una antiabortista te da la chapa mientras esperas el autobús y tú no puedes responderle porque te estás aguantando un pedo desde las ocho de la mañana y si lo sueltas te van a detener por agresión con arma blanca; cuando reclamas la castración química (o física, ¡qué coño!, vivan las tijeras de esquilar oxidadas) preventiva para todos los obispos porque el párroco le ha dicho a tu hermana que tiene un niño muy guapo, antes de ir a bautizarlo...; cuando, en fin, Hitler ya lleva un buen rato prostituido en la boca de todos los comentaristas de la versión on-line del 20minutos... ¡Es el momento de jugar la carta de la Spanish Inquisition!

 
No se me ha ocurrido nada más ingenioso que esta carta, obra original de este crack: http://mawbane.deviantart.com/

La mayoría de los ciudadanos de a pie conocen la institución eclesiástica denominada Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, únicamente porque la han visto en Águila Roja... ¿o era en Alatriste? ¡Bah! Es lo mismo. El resto habla de oídas y con el mismo rigor y conocimiento con el que lo harían del Coco o de la auténtica precuela de Star Wars, esa que George Lucas tenía escrita desde mucho antes de rodar el Episodio IV y que su madre le tiró junto con las revistas guarras al hacer limpieza en su cuarto.

Educación para la Ciudadanía de editorial Canaya, tema 2: la princesa Leia, feminista, republicana y soberanista, padece a manos del emperador centralista PPtine.


¿Y de quién es la culpa de tanta ignorancia y desconocimiento acerca de un órgano fundamental del buen funcionamiento de nuestro país durante tantos siglos? De la archifamosa Leyenda Negra: ese maravilloso invento inglés, subvencionado por la socialdemocracia peninsular y rotundamente desafiada por el ideario nacionalmeseteño, y según el cual, los españoles somos lo peor que ha puesto Dios sobre la Tierra. Culpables de la muerte de cientos de miles de herej..., estooo..., de dulces practicantes del luteranismo; de haber expoliado toda América practicando el genocidio por el conocido método de exterminar a la población indígena como a las cucarachas, a base de polvos; de haber extendido la guerra por todo el continente europeo, obligando a nuestro vecinos a tomarse en serio un país como Holanda, donde fuman grifa, se mueven en bicicleta y hablan no sé cuantos idiomas inútiles en un territorio encharcado y cubierto de nubes todo el año; de haber matado a Jesucristo; de que triunfara el VHS sobre el Beta y de que, por haber provocado el Big Bang, ahora todo quede a tomar por culo del centro.


Sí..., de esto también fuimos culpable, para qué negarlo.

¿Qué intereses perseguían los ilustrados hijos de la Gran Bretaña al cargar sobre nuestras doloridas espaldas semejante cruz? Muy sencillo pero, deténganse un momento para deleitarse con mi exquisito metalenguaje: ¿hablamos de la Inquisición?, escribamos símiles religiosos: “cargar una cruz...” ¡Sublime! ¿Han abandonado sus húmedos pensamientos en los que mi apolínea figura, cubierta tan sólo con el yelmo que luzco en la portada les susurraba metáforas dignas de un exégeta del Antiguo Testamento? Todavía pueden tomarse su tiempo y culminar lo que han comenzado; sabré esperarles...

¿Más relajados? Bien, continuemos. Les decía que tanta inquina tiene una explicación razonable: el pueblo inglés valora la dignidad y la importancia de conservar una actitud positiva y una entereza moral a cualquier precio. Y puesto que Dios Nuestro Señor ya les castigó lo suficiente obligándoles a vivir en unas islas con un clima de mierda, hablar un idioma tan patético que Darth Vader solamente comenzó a dar miedo cuando lo dobló al castellano Constantino Romero, y encima les premió con combinaciones genéticas propias del descarte de los contenedores del Doctor Moreau; nuestros infatigables anglosajones han tenido a bien rescribir su propia Historia y, de camino, la del resto de Europa, bajo la espléndida óptica del que retuerce la paja en el ojo ajeno y se limpia el culo con el canto de la viga del propio.
  
Esto es lo que sucede cuando te invaden sucesivamente los pueblos bárbaros más feos de Europa: celtas, anglos, sajones, daneses, normandos y algún que otro invitado de Jesús Quintero.

Que conste que a mí, personalmente, la actitud del pueblo inglés o, al menos, la de sus historiadores, me parece cojonuda. Si yo voy a ligarme a una chati, lo último que le contaría es que calzo calibre pequeño, que si me tumbo en una cama de velcro me quedo allí pegao y que hice la carrera de Historia; no, desde luego, si quiero mojar el churrito en chocolate. Sin embargo, si algo caracteriza a la idiosincrasia española es la saludable costumbre de actuar conforme a una falta total y absoluta de lógica en aquellos casos donde,
a) puedas sacar algún tipo de beneficio personal y
b) la posibilidad de acabar en juerga esté presente.

Esto es lo que, bajo mi (falsa) modesta opinión, llevó a lo más excelso del pensamiento hispano, tras cuarenta años de cagalera triunfalista un-dos-hip-aro-¡Vaspaña!, a postrarse en el suelo como un vulgar lobo omega y a firmar la declaración de culpabilidad que nos habían escrito, mientras entonábamos el mea culpa y nos lamentábamos de que nada bueno nos hubiera sucedido desde que los apestosos devoradores de cerdos habían expulsado a la cultura babucha de nuestro solar conjunto-de-diecisiete-comunidades-autónomas-algunas-de-ellas-naciones-históricas-juntas-pero-no-revueltas. En cuanto la reina enemiga de Neutrex y el soberano mafioso ganaron la guerra al media hostia de Boabdil, se inició en el Estado el mayor periodo de decadencia y ruina conocido en la Historia de... (entiendan que no puedo escribir España) y que culminaba con la conquista y saqueo de las Américas (cuya peor consecuencia es poder entender a los iberoamericanos cuando te lo echan en cara porque hablan tu mismo idioma), la Inquisición, la expulsión de los judíos, la Contrarreforma, Fernando VII y el mundial del 82.


Según un historiador marxista, terrible momento en el que un sacerdote español, pederasta y amigo de Camps, rocía con ácido de batería de coche a una madre indígena por intentar denunciarle.

A esta alegre corriente de pensamiento progresista se opuso, después del golpe de Estado del 96, perpetrado por la Razón y el Mundo, la máxima revisionista promovida por el aznarismo nacionalmeseteño que propugnaba que, si ESPAÑA (ahora sí, con mayúsculas) iba bien, sería porque lo que contaban de nosotros era pura mentira envidiosa, engordada por los agoreros de la derrotada siniestra expañola. La Leyenda Negra pasaba a dejar de ser un dogma de fe impartido en los recintos de enseñanza pública por profesores drogatas y acomplejados que, de chicos, ellos se quedaban los últimos cuando se rifaban los equipos de fútbol y ellas... bueno, lo que quiera que hicieran las niñas mientras nosotros jugábamos. Anticlericales, antimilitaristas, antipatriotas, anti cualquier cosa que sea divertida, claro. Esos que pensaban que lo ideal era habitar un mundo pacífico, consensuado y solidario... ¡Vamos, una puta mierda donde lo más parecido a una peli de acción podría ser Cristal Oscuro! No, en la boca y la pluma de los nuevos intelectuales, con la desaparición de la excepcionalidad que había supuesto durante ocho siglos (ná, una tarde de domingo mal echá) la ocupación musulmana de la tierra de Santiago y María Santísima, daba comienzo a un periodo glorioso, solamente oscurecido por los infructuosos intentos de la extrema izquierda de jodernos la fiesta, ya fuera en Rocroi, durante la invasión franchute, con la Iª República comunista, con la IIª República judeomasona y con el reinado del señor X y los GAL.


Según historiadores nacionalmeseteños, una prueba evidente de que la Sanidad Pública no es patrimonio de la socialdemocracia. En la imagen, consulta de fisioterapia y rehabilitación en un centro de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid allá por el 1646.

Se preguntarán ustedes entonces, “¿en qué quedamos?” Y yo, gustosamente les respondo: “¿Lo qué?”

Los hechos históricos que componen la Leyenda Negra son todos verídicos, lo que pasa es que están muy mal contados, con poco arte y mucha mala leche propia de países donde el sol es eso que cuelga del cielo los días que toca hacer inventario de nubes y niebla. Además, que nuestros queridos antepasados hayan sido unos hijos de puta macerados con aceite al ajo, reducción de hiel y espuma de rabia homicida, no convierte al resto de habitantes del apéndice fálico del continente asiático en sesudos hombres de letras. Lo mejor es seguir a rajatabla la teoría Pérez-Reverte: compro toda la mierda sobre nosotros si admitimos inglés como sinónimo de cabrón. Y ahora, para que comprueben que no odio a los albionitas, aquí tienen una de mis citas preferidas de la lengua de Shakespeare: Fuck yeah!

Por tanto, queridísimos lectores, para que ustedes no se sientan más perdidos que Moisés en el desierto (vuelvo a deleitarles, ¿eh?), Páramon Jístori tiene a bien explicarles uno de los greatest hits del billboard de la Black Legend, junto al doble LP de reaggeton “Spanish Conquistadores”. No obstante, yo no voy a detallarles un proceso judicial de la Inquisición, ya que de ello se encargará próximamente el Ministerio de Justicia. O Telecinco si es que le toma la delantera y se decide a llevar a las pantallas la gran producción de Páramon Jístori TV: La Noria, Autos de Fe.


- Reunido el Consejo de la Suprema y General Inquisición, se dictamina que: debe abandonar la Casa, la criptojudía Belén Esteban.
- Se la condena a morir por ingesta de jamón serrano.






Comencemos por uno de los acontecimientos que, primeramente, se relacionan con la actividad funesta de la Santa Inquisición Española®: la expulsión de los judíos.

Ustedes habrán oído, escuchado, leído y hasta visto, toda suerte de noticias acerca de este hecho histórico fechado en el señalado año de 1492 y que los cronistas perroflautas tachan de catástrofe para el futuro de la Formación Profesional Ocupacional (perdimos a tantos y tantos artesanos que ahora no hay quien encuentre a un auténtico profesional), para la Alianza de Civilizaciones (se fueron los próceres del diálogo -armado- entre las tres culturas) y para la banca española (ahora Botín sería el dueño del mundo y lo de Bankia no habría sucedido jamás); pero que la intelectualidad nacionalmeseteña minimiza en sus consecuencias con un elocuente: “mejor para ellos haber sido expulsado entonces, así se libraron de que hubiera que exterminarlos después, en el 36”. Sin embargo, se lo expliquen como se lo expliquen, siempre estarán ante una visión sesgada y demasiado compleja del problema.

Todo este follón lo habrían entendido antes si se lo hubieran explicado de una forma sencilla y amena…; tal que así:

La nueva editorial Tanto monta, monta tanto, estaba dispuesta a relanzar el proyecto España: el juego de rol, que había creado siglos atrás el amiguete Leovigildo Gygax con unos colegas de farra, hartos de los wargames de romanos. Los herederos de la franquicia, se habían dedicado a los naipes y las furcias, y los jeques que presentaron la opa hostil en 711 no estaban por la labor pues, como ustedes saben, el Islam prohíbe la representación de la figura humana y claro, ¿qué es un juego de rol sin ilustraciones?: un triste trabajo de fin de máster, no más. Por eso, sus católicas majestades Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (la guarra y el calzonazos según la histoire évènementielle), ante el sindiós que suponían la multitud de ediciones pirata del juego, los suplementos de clanes, profesiones, bestiarios y demás, cortaron por lo sano y se quedaron con el libro básico. De esta manera, a partir de 1492, cuando uno se creaba un PJ (personaje jugador para los que no entiendan la jerga friki-rolera), solamente podía elegir cristiano básico astur-galaico, cristiano básico castellano-leonés, cristiano básico navarro, cristiano básico aragonés, cristiano básico antes conocido como judío y cristiano básico musulmán de momento, chato. Todos ellos tenían una sola profesión: siervo de Caín. Era lo que había; nada de “yo me hago un médico, yo un comerciante levantino, yo un euskal elfo, yo un sureño sin profesión…” Puñetazo en la mesa y, al que no le gustara, ahí tenía enfrente al Tribunal del Santo Oficio que te echaba de la partida rápido.

- Tú el bárbaro, tú el arquero...; acróbata, mago y el caballeroooooo... Dragones y Mazmorras...
- Hay que ver, Alvar, con lo que fue su padre y lo friki que ha salido Alfonsito...
- Calla, Shlomo y sigue con el riff ese de vihuela to guapo...

La segunda cuestión peliaguda respecto a nuestra longeva institución es el temita de las brujas y de las hogueras. El que, con diferencia, más gusta entre los anglosajones de uno y otro lado del océano. Esos españoles cetrinos, vestidos de negro, sonrientes y babeantes de placer mientras las llamas consumen a pobres inocentes acusados de delitos horrendos y prácticas abominables como rechazar un tinto de verano, almorzar antes de las tres de la tarde, hablar en voz baja, no gustarle el fútbol, votar a un partido diferente a PP o PSOE, pagar facturas con IVA, hablar bien un idioma extranjero, leer libros… Todo burdas mentiras porque, cualquiera que haya nacido dentro de las discutidas fronteras ibéricas, sabe que un español nunca trabaja sonriendo.



Esta obra debió titularse: Así trabajamos los españoles.
Sin duda el maestro Berruguete trató de captar en este lienzo la desidia, el tedio y el aburrimiento que rodeaban a cualquier proceso inquisitorial. ¡Si hasta hay un tipo sobado en primera fila! Los únicos que corren deben ser de una subcontrata extranjera, si no, no se entienden las prisas.

Aquí, de lo que los pecan nuestros amigos herejes es de haberse pasado de listos y al final ser los más tontos. Mientras nosotros dilapidábamos los dineros públicos en mantener una infladísima administración de justicia paralela a la civil, para poder enchufar a los de siempre, con unos resultados más que mediocres; los luteranos, calvinistas, anglicanos y demás criaturitas que no saben diferenciar a la Virgen del Carmen de la Inmaculada Concepción, desde un primer momento dejaron el tema de las hogueras a la iniciativa privada y se empecinaron en acusar de brujería a toda mujer que hubiera escapado de las garras de la funesta maldición genética septentrional, empleando el sortilegio de artes nigrománticas “estar buena”. Con esta mentalidad no es de extrañar que, cuando se decidieron a cruzar el charco para colonizar Norteamérica, se llevaran a sus legítimas esposas… Como dirían ellos: LOOOOOSER!


Si prefiere quemar a las brujas de la izquierda, usted no merece comer tortilla de patatas nunca más.

En fin, poco más queda por contar. La Inquisición Española se convirtió en un chiringuito perpetuo más de nuestra corrupta piel de toro y solamente fue abolida cuando ya tenían preparado el siguiente: los partidos políticos. Aunque esa ya es otra historia. A pesar de todo, no podemos olvidar que gran parte del éxito de dicha organización fue la estructuración de una jerarquía bien definida, el reparto de funciones y la existencia de un procedimiento administrativo bien desarrollado; para que luego digan que los funcionarios españoles no trabajan bien. A ver si toma nota nuestro gobierno y, en lugar de tanto privatizar, pone todos los servicios públicos en manos de la Iglesia de una vez por todas.

Amén.

viernes, 29 de marzo de 2013

La “Papa Gloriosa”

Es curioso cómo un acontecimiento, a través del relato de sus testigos o de los testigos de los testigos, puede acabar siendo otro muy distinto. Es lo que sucedió con un colega nuestro, el Jesús, muy buena gente, que salió de parranda con sus shurmans, la pilló doblada y se puso la mar de simpático con todo el mundo, cumpliendo al pie de la letra ese tipo de tajá que conocemos como “filosófica”, en la que tu amigo se pone a citar a Jim Morrison o, con mucha suerte, a Enrique Bunbury, y le da el coñazo a la peña toda la noche con el doble sentido de la canción The End (o en su defecto La chispa adecuada). Lo que pasa es que, generalmente, el resto de la cuadrilla lleva un nivel de sangre en alcohol similar al filósofo, con lo cual todo es más cachondo y productivo.

- Va a ser cosa de la mierda que estoy fumando, Niels, pero creo que acabo de pillar el principio de Prometheus.
- No me jodas, Albert. Los judíos es que sois muy impresionables, coño. El otro día me juraste que el final de Perdidos te había parecido cojonudo...
- Es que a mí, todo ese rollo me llega muy adentro, tío...
Bueno, pues nuestro colega Jesús, como digo, tuvo una noche de escándalo: lo fueron a buscar al keli los camellos; se metió en un local gafapasta y desmontó el cine iraní y a Truffaut utilizando frases de la primera trilogía de Star Wars -que ya hay que tener mérito-; le dio la tabarra a una prostituta y la convirtió en auxiliar de clínica; convenció a un portero de discoteca para que los dejara pasar siendo todos tíos y con pintas; hizo el mayor sinpa de la historia después de haber invitado a kalimotxo a toda una boda; reanimó a un yonki que estaba más pallá que pacá; expulsó a los vendedores ambulantes de los alrededores de un corteinglés... Y mil anécdotas más.

Expulsión de los jipis del Duque. Jan Ignatius van der Zoidek.
El colega Jesús acabó en un seminario pero sus hazañas perduraron en el imaginario colectivo mucho tiempo después de que abandonara la teología de la liberación. Pero, como podemos imaginar, el relato de lo ocurrido ya no tenía tanto que ver con lo que realmente había pasado.

Si le preguntabas directamente a alguno de los camaradas de juerga, te soltaban, entre risas y cierto bochorno puntual, retazos completamente deformados de lo que habían vivido, porque después de que la resaca pulsara aleatoriamente el botón “delete” del cerebro, no se acordaban de mucho: que si el yonki estaba muerto cuando el Jesús lo reanimó, que si los pillaron los municipales y al Jesús le dieron una paliza por resistirse pacíficamente, que si el Jesús cruzó una fuente sin mojarse, como los ninja... Pero el resto de sus conocidos, supimos de aquella “madre de todas las juergas” gracias a otros que no estuvieron en ella.

Primero por Mateo, que fue el portero de discoteca al que el Jesús le enseñó los calcetines blancos y las Reebok y, aún así, le dejó pasar; según él porque «tenía cara de buena gente y porque me soltó un billete de 20 lauros diciendo algo así como “al César lo que es del César y adiós muy buenas”, el muy crack». Mateo había terminado la EGB con mucho trabajito y en el nocturno, por lo que tampoco es que te enteraras mucho de lo que te contaba, aparte de repetir constantemente que el Jesús era un tío estupendo, según sus propias palabras «un puto Mesías», recalcando que «llegaría muy alto».

- ¿A que te meto una guaya, Mateo? ¿"Ola ke ase", le dijo Jesús a San Juan Bautista?
Luego estaba Juan, al que todos llamaban el Marcos, porque se parecía a Amedio. Este cachondo trabajaba de administrativo en la notaría que el mejor amigo del Jesús había montado aprovechando el enchufe de la familia. Pero después, el Marcos, puso un negocio de hostelería en Venecia y se montó en el taco. Cuando le preguntabas por la noche de la papa, siempre te contaba las anécdotas que le había oído a su jefe, imitando su acento con la poca gracia que caracteriza a un español imitando el latín clásico: «il Maestro», así llamaba al Jesús su colega Pedro Simonetti, alias “Puto-gallo-chivato”, «il Maestro era un uomo di palabra: nos invitó a tutti a chenare pero al final lo pillaron los segurati de un Vips porque la montamos gorda y nos mangamos algunos libri guarros de la Taschen, y entre ellos y los maderos, lo crucificaron...». Según el Marcos, su jefe fue una “maricona”, porque le dijo a los de Prosegur, a los pitufos y al juez de guardia que no conocía al Jesús y que él no había mangando los blurays de Avatar.

San Marcos cuadrando el balance de la trattoria.
Al Lucas mejor no echarle cuenta: un tío que se pasa todo el día imitando a Chiquito no es una fuente seria para el conocimiento de unos hechos del calibre que estamos tratando. Era experto en citar al Jesús con coletillas como «¡Por la Gloria de mi Padre...!; ¡Pecadorl!; ¡Finstro sessuarl!; ¡No te llamo Trillo por no llamarte Rodrigo...». Esta última en clara referencia al gabinete del gobierno que reinaba en aquella época. Te ríes con él, pero tufa todo a trola que te cagas.

Muy de fiar no parece, no...
Así, nos queda el otro Juan... Cuidao con este... Imaginaos un grupo de pintas mezcla de los fans de Barricada y de los Maiden; las delicias de “los romanos” y del nuevo ministro del Interior, vaya. Bueno pues Juanito, “er Shico”, nos había salido gótico... De negro y encajes, el pelo cardao y con Frank Miller como humorista de referencia. Este iba con el grupo porque le caía bien a la madre del Jesús, no nos engañemos. Pero no encajaba, no. Todo el grupo tiraba generalmente de birra y porros; Juanito bebía vino tinto con absenta. El Jesús se ponía contento y cantaba a pleno pulmón Vamos muy bien de los Obús; el niño se ponía el walkman y se chutaba algunos fandagos de los Cure. Jesús y los colegas hablaban de prepararse oposiciones y currar de funcionarios; Juan murmuraba por lo bajini que no había futuro y que nos preparáramos para el Apocalipsis socialdemócrata... Hasta Judas, que era el tío más hijoputa del mundo y el que avisó a la seguridad del Vips para poder largarse él con treinta CDs de Falete, caía mejor que Juan. Claro que, después, se pusieron de moda los grupos “oscuros” y malrolleros y éste se forró escribiendo letras para el metal gruñido-sinfónico. Daba gusto verle en los estudios de grabación, rodeado de ateos confesos y predicando la “Papa Gloriosa”.

-Mmmmm... A ver, a ver:
"Reach out and touch faith
Your own Personal Jesus
Someone to hear your prayers
Someone who cares..."
- De lujo. Esta se la enviais a los Depeche.