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sábado, 23 de mayo de 2015

¿Por qué voy a votar arriano?

Queridos hermanos en la Fe de Cristo, que Dios os bendiga:

En esta jornada de reflexión ante un proceso electoral tan importante como controvertido, quiero escribir una carta abierta a todos aquellos que todavía creen que otro mundo es posible (en el Más Allá). Es cierto que una luz nueva nos ilumina el rostro cada día, porque tras oscuros años de persecuciones, sufrimiento, martirio y muerte, el régimen dictatorial pagano ha llegado a su fin y, desde hace unos años, vivimos sin miedo en plena democracia cristiana. Y yo sé perfectamente de lo que estoy hablando, porque yo me he partido la cara con fascistas de verdad, de los que portaban fasces, con escolta de lictores, y no esos neopaganos de cabezas rapadas a los que tanto miedo tenéis; yo he repartido octavillas del PCE (Partido Cristiano de Egipto) en una cuádriga, a todo gas por la avenida de Luxor, con riesgo de partirnos los cuernos y el pánico constante a que pinchara un caballo y nos detuvieran allí mismo; yo he corrido delante de los romanos, cuando montábamos manifas multitudinarias a la salida de la basílica el domingo y nos reuníamos todos en la Puerta del Sol de Tebas a pedir pan de Comunión, a exigir el fin de los desahucios de catacumbas, a clamar por la virginidad y la castidad y por libertad religiosa; yo he pasado una noche entera comulgando con las hostias que me daban los de la Dirección General de Seguridad del Praefectus Aegypti; yo he luchado por la prohibición de las Ley de Amnistía que otorgó el perdón a todos los carniceros y verdugos paganos que tienen las manos manchadas de sangre de inocentes, para que luego continuaran amasando sus fortunas patricias y se colocaran la máscara del falso centrismo; yo he leído a Orígenes, a Pablo de Samosata y, cómo no a Arrio.

Yo, queridos hermanos, de hecho conocí a Arrio: un hombre humilde, amigo de sus amigos, temeroso de Dios, culto, ilustrado, demócrata y progresista. Un presbítero de barrio, militante de base en la Fe, en un barrio obrero de Alejandría. Un anciano afable de rostro beatífico que te podía soltar una guaya como le contaras alguna tontería sobre la Santísima Trinidad y la consubstancialidad del Padre y del Hijo. Arrio tenía los cojones como el caballo de Espartero y ni el obispo de Alejandría, Alejandro, un arribista que empezó en el sindicato católico de maestros, hijo de terratenientes y con más muertos en las tapias que pelos en la barba; ni su sucesor Atanasio, un neoliberal disfrazado de falso progre, pedante como él solo, que dice que defiende el cristianismo de los ciudadanos y nos cuela una subida del IVA del vino de misa por lo bajini; ni ningún otro chaquetero niceno le callaba la boca. Y mira que lo intentaron con saña; coño que hasta pusieron en su contra al nuevo monarca Flavio Valerio Aurelio Constantino Campechano I, el supuesto demócrata, que con una mano le acariciaba el lomo y con otra convocaba el Concilio de Nicea, el muy hijo de puta. Que con su amiguito coemperador Licinio se habían estado bajando al pilón de Júpiter toda la vida y que se bautizó cuando le estaba viendo las cuencas vacias a la Muerte. A dar lecciones de cristianismo vino la perra esta hipócrita. Al final a Arrio le fallaron hasta sus dos apoyos más elevados en la nueva casta, los dos Eusebios: el de UCD (Unión de Comentaristas Divinos) de Cesarea, más preocupado por sobar el Nuevo Testamento que por mejorar algo la vida de sus hermanos, y el sociata, Eusebio de Nicomedia, que se ha hecho famoso por extender el dogma socialdemócrata entre los bárbaros, con esa habilidad que tiene esta gente por preocuparse de los perroflautas, del lumpen y de los inmigrantes violentos de las barbas rubias y de olvidarse de los que pagamos el diezmo religiosamente.

Y hasta que no lo excomulgaron, lo depusieron de su cargo de presbítero, lo exiliaron y lo relacionaron con ETA y con Venezuela, no pararon ninguno de ellos. Y al final, el pobre viejo, que tuvo que acudir a dar un mitin en Constantinopla, le falló la patata y allá que se fue con Dios a tocar un poco la lira y a descansar de tanta víbora reprimida con dalmática que por desgracia abunda por aquí abajo. Pero no contentos con que el pobre la espichara, los muy cabrones se inventaron que murió cagando, como el Tywin Lannister ese; él que siempre fue de Robert Stark. Si hasta he oído por ahí (otra calumnia del niño bonito Anastasio) que lo mató un enano de la corte del Campechano ¡con una ballesta! ¡Pero si no se han inventado! Es increíble la campaña que se ha hecho contra nosotros, los que simpatizamos con sus verdades, con su sinceridad y con la sencillez de su discurso: Uno + Logos + Alma = la puta polla. Y ya está de mamoneos y de marear la perdiz con chuminadas y cábalas nicenas joder, que se nota que tienen tiempo libre para pasarla inventando mamarrachadas y locuras heréticas. Que luego los anatemizados somos nosotros, cojones y ellos de Uno se han sacado Tres, iguales en sustancia. Claro, para cobrar tres veces y pillar dietas por todos lados, que ya nos vamos conociendo, majetes.

Y toda esta mierda viene de la cagada de Transición del paganismo al cristianismo que tuvimos que sufrir en este nuestro imperio romano. Aquí, de buenas a primeras se pasó del buen rollito asambleario, de las comunidades con el culo apretao en las catacumbas, de comernos la boca a besos después del ite missa est, del debate teológico y de la ascesis y la exégesis del buen talante, al ordeno y mando con tiara. Y el dogma impuesto a puñetazos en la mesa por unos obispos que cada día están más lejos de sus fieles, que se amarran a la poltrona y se dedican a la política en vez de a la religión: una obra evergética por aquí, un mecenazgo bien recompensado en el Cielo por allá, unas comisiones por dejarle el PGOU de Alejandría a las constructoras... Y todos estos castuzos, con las puertas giratorias bien engrasadas en el atrio de sus iglesias, prestos siempre a acaparar poderes y montarle una Administración paralela al Estado romano o a entrar en los consejos de administración de las empresas gordas. Y que le vayan dando a la ley de incompatibilidades y al origen senatorial, que la pela es la pela. Pero luego no saben ni lo que vale un panecillo para hostias, que todo lo quieren arreglar con la hipóstasis de las Tres Personas Divinas.

Porque manda huevos que decía aquel, Jesucristo pasa un Calvario la criatura para traernos la luz de monoteísmo y en el Concilio de Nuevas Generaciones de Nicea, los neocon se sacan de la manga la consubstancialidad del Padre del Hijo y del Espíritu Santo ¿para qué? ¿Para reírles las gracias a los politeístas paganos? ¿Para eso nos dejamos el culo pelao quemando templos y tirando estatuas? ¿Para eso nos fumamos los petas en las quedadas con los rollos de filosofía pagana? Que no veas qué viajes más malos te daban los escritos de Platón. Tantas ansias por lograr la separación de poderes y estos nicenos nos devuelven a las tinieblas de la dictadura.

Vamos a dejar las cosas claras de una vez:

Creo que sólo hay un Dios Padre y en su Hijo unigénito, nuestro Dios y Señor, creador y hacedor de todas las cosas, como el que no hay nadie. Por lo tanto hay un Dios de todo, que es también Dios de nuestro Dios, y creo en el Espíritu Santo como un poder iluminador y santificador. Como Cristo dice tras la resurrección a sus Apóstoles: “Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto” (Lucas, 24.49) y después “Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1.8) Ni Dios ni Señor, sino el ministro de Cristo; no igual, pero sujeto y obediente en todas los aspectos al Hijo. Y creo que el Hijo está sujeto y obedece en todo a Dios Padre.

Y para que lo entendáis los de la ESO bizantina: que Dios Padre es uno, que su Hijo Jesús molaba un huevo pero si el Padre le levantaba la voz, achantaba la mui y se dejaba colgar de una cruz si era preciso. Y del Espíritu Santo le habláis a San José, a ver qué os cuenta.

Así que, hermanos en Cristo, por una Iglesia Católica cercana a la gente y volcada con la salvación de los hijos de Dios en la Tierra, por unos presupuestos participativos, una administración justa y una limosna básica alejada de la especulación de los mercados, yo votaré arriano. SÍ SE PUEDE.

Vuestro, siempre,

Ulfilas (en el Battlefield y en el Minecraft buscadme por xxXLobeznoXxx).

viernes, 25 de abril de 2014

El ciclado Arturo, behind the leyenda

No sería este un blog digno de un público refinado y cultísimo como todos ustedes si, tras tratar la grandiosidad milenaria del Egipto de las piedras, los dioses Pokémon, la industria conservera de faraones y de Cuarto Milenio, no hicera lo propio con otro de los sempiternos temas presente en toda tertulia de informáticos y demás intelectualoides servidores de la diosa madre Ciencia, así como en cualquier foro serio, pero serio de cojones, sobre novela histérica histórica: el controvertido final de la presencia político-institucional de la administración y el gobierno de Roma en Britania y sus más inmediatas consecuencias en la posterior conformación del nuevo paradigma histórico en el espacio socio-geográfico de las Islas Británicas (frase que muy bien habría podido intitular esta entrada, si no supiera yo de antebrazo que trato con gente de bien que no se deja engañar por la charlatanería propia de tesinandos babosos de rodilleras de cuero y amplio orificio bucal). Un tema apasionante que he tardado en sacar a la palestra porque deseaba estar completamente seguro de que disponía de droga suficiente era capaz de desarrollar la materia en un lenguaje sencillo, comprensible y alejado de todo gongorismo y florituras inanes.

El controvertido final de la presencia político-institucional de la administración y el gobierno de los ándalos en Westeros y sus más inmediatas consecuencias en la posterior conformación del nuevo paradigma histórico en el espacio socio-geográfico de las Islas de Poniente.
 Editorial Frécol, Carcosa, 2014.

Como recordaran los asiduos seguidores de Páramon Jístori -y si no ya se lo recuerda el link pertinente- en el año de Nuestro Señor Yei Si de 406, algunas bandas de violentos moteros antisistema criados al solaz del indolente buenrrollismo socialdemócrata del Divino Teodosio (español tenía que ser, y seguro que andaluz, que esos solamente viven del PER, de la PAC, de los FSE y del CUEN), trataron de joder las campanadas de fin de año, pues al grito de ¡Prepárate Igartiburu, que vas a arañar más que un galápago en un cubo de zinc!, el día 31 de diciembre cruzaron a lomos de sus monturas el Rin helado y se desparramaron por la Galia como una manada de japoneses por un mercadillo de bragas usadas. Ante la acampada solidaria de suevos, vándalos y alanos del movimiento Occupy Gallia Lugdunensis, al pijiprogre Honorio se le hincharon los tegumentos procreativos y decidió recurrir a un tío chungo de verdad, Manuel Valls Flavio Estilicón, un antiguo miembro de los Hammerskins que, al más puro estilo Edward Norton, se había reformado estudiando Derecho y entrando en política (dejen de reírse, si ustedes no creen que esto es una forma válida y digna de reinserción es porque son unos rojos de mierda), para que acabase con el cachondeo que habían montado en la amada tierra del queso azul y del porno con familiares. Porque la Galia, a principios del año 407 se había convertido en una rave loca organizada por Blesa, Correa y el Bigotes, y con Titus Maximus Paquirrinus como DJ estrella. De modo que, a mitad del verano, se habían agotado el queso azul, el foie gras y el don Perignon, y los galorromanos habían recibido una cantidad tan exagerada de afecto motero que, en adelante, serían incapaces de pronunciar correctamente la letra "r".

El magister militum Flavio Estilicón y su fiel aliado Saro, proceden a explicarle al godo Radagaiso que "el odio es un lastre. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado. No vale la pena..."; antes de ponerle los dientes en un bordillo, tal y como explica el historiador cristiano Orosio.

Ante esta penosa situación, la provincia insular de Britania andaba un poco revoltosa. Les habían llegado los flyers de la rave e incluso algún que otro sajón trasnochado del otro lado del Canal, todavía con media papa y pensando que toda Escocia es orégano. A los miembros de la Diputación de Londinium no les habían llegado los iphone nuevos de Robafone y estaban sin comunicación con Rávena (la capital del Imperio de occidente no era ya Roma, porque la cadena Starz había alquilado la ciudad eterna para rodar esa serie porno-gore tan exitosa que todos ustedes han visto: Espartaco, el torero albanokosovar); motivo por el cual andaban un poco sueltos de esfínteres y porfiaban entre ellos por ver quién asumía el marrón de ir a decirle a los simpáticos hijos de puta de más allá del limes que había gente que trabaja mañana, que era la tercera vez que le despertaban a la Jéssica Prócula con el trabajito que había costado que cogiera el sueño y que si no bajaban el volumen de las violaciones y las matanzas iban a tener que llamar a los municipales. Ninguno se ponía de acuerdo de a quién había que colgarle el marrón: "Ve tú Marco, que eres más guapo y siempre vas depilado"; "No, mejor vas tú, Tito que tu mujer es sueva y tú hiciste un cursillo de 'Gestión de crisis invasoras' en la UOC"; "Que vaya Constantino, que tiene un Volkswagen"... Y ante semejante argumento final sin posibilidad de réplica, como consta en la Historia Nova de Zósimo, Constantino, teniente coronel legionario del Tercio de Eboracum, con los cojones pegaos al culo como los leones y con unas ganas horrorosas de perder de vista la puta isla de Albión, fue proclamado emperador y, agarrando el canasto de las chufas, se plantó en la Galia con todas las fuerzas militares de Britania, incluida la cabra, su parienta y la imagen del palio de la Virgen del Lago Ness. Sin embargo, justo antes de partir, convocó a la elite britanorromana y, tras el pertinente pito pito gorgorito, le plantó las llaves del cortijo Villa Neblina (Locus Abominabilis en el latín original) a un tipo con menos luces que un candil apagado de nombre Aurelio Ambrosio -o Ambrosio Aurelio, que lo mismo da que da lo mismo.

- Bueno Sexto Polión, entonces para Semana Santa estaremos de vuelta, ¿no?
- A esta isla asquerosa van a volver tus muertos, Aureliano. Entre el clima de mierda, los fish and chips y lo fea que son las tías de aquí, antes me tiro en pelotas a los leones.
- Coño, pues yo dejo novia en Southampton.
- Me duele la boca de decirte que ese rubio es un travelo, Aureliano. No hay mujeres tan guapas en Britania.

Las fuentes no se ponen de acuerdo en si el teniente coronel Costantino dejó como capataz al Urelio o a su padre Eleuterio Cabesavíbora, un prenda bueno criado en ese barrio de Londres donde nunca llegó el curso de inglés de Muzzy y que lo más decente que ha sido capaz de producir es al tipo aquel deshollinador que le limpiaba el tiro de la estufa a la cachonda de la Mary Poppins, esa que había estudiado en un colegio del Opus pero que le pegaba tela al LSD y acabó de monitora de Animación Sociocultural en la alcaldía de Madrid. Pero es que las fuentes, como los políticos, nunca se ponen de acuerdo; que parece que Isidoro de Sevilla estaba esperando a que Juan de Biclaro colgara en el Twitter aquello de #bestcronicadeespañaever @HidacioChaves @Isidorohispalensis @Gregoriopontifexmax Esta vez lo he petao frikis, os espero en la Fnac, bitches; para corriendo contestarle: #bestcronicadeespañaever @Johannesbiclarensis @HidacioChaves @Gregoriopontifexmax No mames loser, en breve saco mi De viris hipsteribus y te vas a arañar parriba, perraca. En fin, historiografía, cómo me sube la libido. Bueno, que resulta que el Cabesavíbora tenía más peligro que un Alien con alergia y había carteles con su foto colgados hasta en el muro de Adriano, por la parte de afuera para asustar a los escotos y a los pictos; que si la Guardia de la Noche hubiera colocado una Jumbotron en el Muro con los vídeos del Youtube de Eleuterio, Mance Rayder se habría vuelto a Cuba a dormir con Fidel y habría dejado en paz al mundo libre. No obstante, en Páramon Jístori somos de la opinión de que el Cabesavíbora andaba ya abonando el huerto de Cristo cuando su hijo Urelio recibió la enorme responsabilidad de convocar a todos los chavs y chavettes de Britania para anunciarle en su dialecto celta: Ira Peñaaaaaaaa, ke san io lo romano y la madera ai toa shungaaaa!! Ke ahora to esto e nuestrooooo asin to ancho y to wapoooooo!! fIESTaaaaaaa ShUrMaNoooS!! Y ar ke no le guste ke hable con mi poya Excalibur, ke le meto ahi y le dejo en el suelo comiendo tierra. Asin ke ya sabeis so mierda ke aora yo soi er PUTO AMOOOOO!! Y es que al Urelio daba miedo verlo, clavaíco a su padre. No había dado un palo al agua en toda su vida, porque ser descendiente de estirpe guerrera en Britania era lo que tenía, que con los romanos como exclusiva fuerza de represión autorizada, lo único que podías hacer era ciclarte en el gimnasio y trolear en el Forocuádrigas. Por eso nuestro protagonista, fanático del fitness, con las pelas del último palo que su padre había dado en un chalet de Camulodunum, había abierto el gimnasio Camelot, donde se reunía con todos sus shurmans, que le conocían no por Aurelio ni Ambrosio, sino por el nick del Forocuádrigas: Artur, que había elegido porque él también estaba a favor de la independencia de Albión para escapar de la ruina y de la opresión de la tiranía españolista romana. Aunque todos le respetaban como macho alfa auténtico que era, Artur era muy generoso con su gente y les dejaba opinar a todos con absoluta libertad sobre ejercicios de cardio, suplementos deportivos y tunning. Incluso en el MacDonald's siempre se sentaban en una mesa redonda, todos en sillas, para que nadie se quejara de que no le había tocado el sofá y las patatas fritas del menú las echaban todas juntas en una bandeja y las compartían; ya el ketchup y la mayonesa se la echaba cada uno en la suya, y al que pedía mostaza lo echaban del grupo por maricona.

Artur celebrando su cumple en un MacDonald's del East End. Por aquel entonces ya estaban de moda las coronitas del cartón.

Como los anabolizantes, las pastis y las palizas que le había propiando su viejo de chico no le habían dejado el coco muy fino a Artur, pronto se vio rodeado de una corte de los milagros arribista y manipuladora compuesta por algunos de sus amigos y parientes. Entre ellos, destacaron por su activa participación en los asuntos de la política insular postromana, su camello Merlín, un hippy galés con más mala hostia que una cena entre Mourinho y el calvo de Breaking Bad, y la hermanastra de Artur, Morgana la Foca, que era como Alaska después de haberse comido a Mario Vaquerizo, haberlo cagado y haberlo vuelto a fagocitar; una yesi con inquietudes que había logrado terminar un módulo de F.P. de Esteticién y se ganaba la vida maquillando a la gente del Sálvame. Pero que tenía una fijación enfermiza por su medio hermano, fruto de las precarias condiciones de vida y las estrecheces de la cabaña de la favela londinense que había sido su hogar, donde por las noches era difícil evitar la presencia de la poderosa Excalibur... Artur pasaba mucho de ella, sin embargo. No así de Merlín, al que temía contrariar y que le cerrara el grifo de las Mitsubishi, por lo que el galés fue haciéndose un hueco a codazos en el consejo real del gimnasio y le recomendó contraer pronto matrimonio, no fuera que a base de pasear la espada por Britania le aparecieran más niños que a Julio Iglesias y hubiera que enchufarlos a todos en el negocio, con el consiguiente peligro de que cualquiera de los niñatos, armado de los valores de inspiran a todo canorro, se rebotara y le cortara el gañote cuando fuese un puto ex-toxicómano viejo y decrépito. Artur aceptó los sabios consejos de su amigo y proveedor y la elegida fue Jennifer Saray, otra galesa, hija de un compadre de Merlín al que éste le debía un par de favores de cuando la Consejería de Agricultura le había denegado unas ayudas de la PAC para el cultivo de "hierbas mágicas". Jennifer Saray era el epítome de la chavette britana: fea, vulgar, hortera y violenta a partes iguales. De hecho, tras su muerte se convirtió en Santa Jennifer, cuya onomástica se celebra todos los días en los extrarradios de casi todas las ciudades europeas bajo diversas advocaciones. Su carácter de exclusive pussy, pronto la enfrentó a su cuñada Morgana, de manera que si se encontraban por casualidad en el Camelot, no faltaban los mechones de pelos, los pendientes de baratillo y los tacones rotos por los suelos del gimnasio. Artur estaba hasta los mismos de las dos, pero como buen guerrero jamás intervenía en las rencillas de las dos principales damas de la corte, limitándose al tantas veces citado por las fuentes del ciclo artúrico "Tarse kietas ya, guarras", que hoy día puede leerse en el escudo real de Gran Bretaña.

- Coño, Yeni Saray, ¿las robao el vestío de bodas a tu prima la shica?
- No, a tu puta madre, Morgana.
- Te vi a meté una tragantá ke te va a mea en el tanga de los chino ese ke yeva...
- Hi, aro, tú lo ke me va a komé to lo ke se yama...
- Por favor, miladies, vamos a comportarnos debidamente; se trata de una boda de Estado de la que depende el futuro político de Britania.
- Nimué, bonita, vete al lago a lavarte er jigo.

Con una situación familiar tan tensa, el nuevo líder Artur prefería pasar cada vez más tiempo fuera con sus guerreros de elite. Entre la crème de la crème de su guardia de corps palatina había algunos realmente pintorescos como Gawain, sobrino de Artur, "más malo que un dolor y más perro que un gitano de vacaciones", como lo describe el poeta francés Cretino de Troya; aunque la moderna historiografía pone en tela de juicio la versión de éste porque, como explican los dos grandes conocedores de la saga artúrica C. Barber y D. Pykitt en su trabajo Journey to Avalon: The Final Discovery of King Arthur: "No te vayas a fiar de lo que dice un gabacho gilipollas, que mienten todos más que mean. Si acaso léete lo que escribió Geoffrey de Monmouth que te vas a partir". Otros como el Percy, un pijo de Notting Hill; el Caraja, muy buena gente "pero algo moña y más despistao que Ada Colau en Kabul" como lo describe Thomas Malory, y Burp el Flato, protagonizaron una de las más grandes aventuras relacionadas con el ciclado Arturo: la búsqueda del Santo Grial para lograr dilucidar si Jesucristo, en la Última Cena, había usado tinto de verano o kalimotxo. Aquello acabó malamente cuando los tres shuprimos empezaron a mezclar los porros, la coca y los Evangelios, pillaron un Ryanair hasta Ibiza y fueron detenidos por repetidos intentos de violación a un pobre pescador que les había prestado su barca para dormir la mona. Pero el más conocido de todos, por ser más cabrón que bonito, fue Lanzarote Sin Premio. Este tiparraco, familia de Nimué la del Lago, era un payo sin honor ni palabra que, gracias a que era alto, guapo, moreno de ojos garzos y poseía un culo apretao y golosón el muy pirata, había logrado llegar a convertirse en el profesor de spinning de Camelot. Como le llenaba el gimnasio con más abonados que el Gol TV, Artur se hizo el longui al principio, a pesar que tanto su hermana la Foca como su mujer Jennifer se pasaban todo el día encima de la bici. Sin embargo, cuando ya no podía calarse el yelmo y tuvo que inventar el casco vikingo, Morgana confirmó sus protuberantes sospechas: "la Yeni sastao revolcando con el pichabrava en tu banco de abdominales favorito, shurmano".


Lançelot du Lac poniéndole ojitos tiernos a la Yeni: "Si me cepillo a la penca esta me hacen fijo en el gym".

A partir de este momento, la vida se le complicó muchísimo a Artur, nuestro querido cani. Reyerta tras reyerta, fue encargándose de su parienta, de los partidarios de Lanzarote Sin Premio, de los invasores anglos y sajones amantes del Doom Metal, del puto Merlín que se había pasado al cártel de Sinaloa, de su hijo Mordred que le había salido gótico y de su hermana la gorda. Asqueado de tanta lucha y tras el definitivo fracaso de la expedición del Grial emprendida por los tres gáñaros de sus colegas, Artur cerró el Camelot, se dejó crecer las patillas, se hizo hermano mayor del Santísimo Cristo del Porsche Cayenne y Nuestra Señora del Rebujito, se compró un dúplex en Avalon Resort Ciudad de Vacaciones y tiró las llaves del cortijo britano al lago de Nimué, al tiempo que pronunciaba las últimas palabras que cierran la mayoría de las crónicas medievales sobre este personaje: "Ke sus vayan dando mucho porculo, hoygan!"

sábado, 13 de abril de 2013

Efemérides

En el día de hoy celebramos la festividad de San Hermenegildo, un numetalero, rolero y heterosexual criado en la Meseta que, harto de escuchar a su padre Leovigildo decir lo bueno que eran los Maiden, Led Zeppelin, AC/DC y los Barón Rojo, y de lo pelota que era su hermano Recaredo que le bajaba los mp3 de heavy clásico a su padre del Visigotorrent, decidió, aconsejado por su mujer Ingunda (una merovingia amante de Lacuna Coil, Nightwish y demás moñadas) y por los canis y capillitas de Sevilla al mando de Leandro (primer manager de Cantores de Híspalis), proclamarse rey del rock en la Bética.
Su padre bajó de Toledo con toda su banda de moteros, los Gothic Survivor, cerró los bares de flamenquito de Itálica y Osset (San Juan de Aznalfarache) que habían proliferado por la permisividad de su hijo, les cortó el suministro de Cruzcampo y, finalmente, aprovechando un partido de fútbol amistoso con Bizancio, tomó Hispalis. Hermenegildo se rindió a su hermano Recaredo en Córdoba, adonde había huido a refugiarse con los hispanorromanos de Nuevas Generaciones y patillas de hacha que lo habían acogido.
Las crónicas de patilla ancha defienden  en todo momento a Hermenegildo, del que llegan a decir que cambió las camisetas de Blind Guardian por castellanos, polo y pantalón de pinza; se hizo hermano mayor de nosecuantas hermandades hipalenses y desafió a su padre llamándolo jipi. Por su parte, otras fuentes históricas contemporáneas al hecho histórico como el Kerrang, la Metal Hammer e incluso Rolling Stone, aclaran que "en oyendo el sordo clamor de las monturas de los fedatarios del rey [del metal] Leovigildo, el rebelde Hermenegildo vació sus intestinos sobre la regia vestimenta cortijera (...)". También se afirma que Recaredo aconsejó a su hermano que le pidiera perdón a Leovigildo prometiéndole que iba a quemar todos sus CDs de Ramnstein; pero finalmente lo mandaron ejecutar por afirmar que Txus de Mägo de Oz era el mejor batería de heavy metal de toda Hispania.
A pesar de tanta sangre derramada, a la muerte de Leovigildo, Recaredo colgó la chupa de cuero y se dedicó al indie; también fundó la SGAE y la puso en manos de los hermanos Leandro e Isidoro. Fue el fin de Arriano Records: el fin del metal peninsular y el advenimiento del pop "Canto con voz de asco y necesito un logopeda".
San Hermenegildo en éxtasis escuchando a
Evanescence. Debajo su padre se lamenta por haberlo enviado de erasmus a Uppsala.

viernes, 29 de marzo de 2013

La “Papa Gloriosa”

Es curioso cómo un acontecimiento, a través del relato de sus testigos o de los testigos de los testigos, puede acabar siendo otro muy distinto. Es lo que sucedió con un colega nuestro, el Jesús, muy buena gente, que salió de parranda con sus shurmans, la pilló doblada y se puso la mar de simpático con todo el mundo, cumpliendo al pie de la letra ese tipo de tajá que conocemos como “filosófica”, en la que tu amigo se pone a citar a Jim Morrison o, con mucha suerte, a Enrique Bunbury, y le da el coñazo a la peña toda la noche con el doble sentido de la canción The End (o en su defecto La chispa adecuada). Lo que pasa es que, generalmente, el resto de la cuadrilla lleva un nivel de sangre en alcohol similar al filósofo, con lo cual todo es más cachondo y productivo.

- Va a ser cosa de la mierda que estoy fumando, Niels, pero creo que acabo de pillar el principio de Prometheus.
- No me jodas, Albert. Los judíos es que sois muy impresionables, coño. El otro día me juraste que el final de Perdidos te había parecido cojonudo...
- Es que a mí, todo ese rollo me llega muy adentro, tío...
Bueno, pues nuestro colega Jesús, como digo, tuvo una noche de escándalo: lo fueron a buscar al keli los camellos; se metió en un local gafapasta y desmontó el cine iraní y a Truffaut utilizando frases de la primera trilogía de Star Wars -que ya hay que tener mérito-; le dio la tabarra a una prostituta y la convirtió en auxiliar de clínica; convenció a un portero de discoteca para que los dejara pasar siendo todos tíos y con pintas; hizo el mayor sinpa de la historia después de haber invitado a kalimotxo a toda una boda; reanimó a un yonki que estaba más pallá que pacá; expulsó a los vendedores ambulantes de los alrededores de un corteinglés... Y mil anécdotas más.

Expulsión de los jipis del Duque. Jan Ignatius van der Zoidek.
El colega Jesús acabó en un seminario pero sus hazañas perduraron en el imaginario colectivo mucho tiempo después de que abandonara la teología de la liberación. Pero, como podemos imaginar, el relato de lo ocurrido ya no tenía tanto que ver con lo que realmente había pasado.

Si le preguntabas directamente a alguno de los camaradas de juerga, te soltaban, entre risas y cierto bochorno puntual, retazos completamente deformados de lo que habían vivido, porque después de que la resaca pulsara aleatoriamente el botón “delete” del cerebro, no se acordaban de mucho: que si el yonki estaba muerto cuando el Jesús lo reanimó, que si los pillaron los municipales y al Jesús le dieron una paliza por resistirse pacíficamente, que si el Jesús cruzó una fuente sin mojarse, como los ninja... Pero el resto de sus conocidos, supimos de aquella “madre de todas las juergas” gracias a otros que no estuvieron en ella.

Primero por Mateo, que fue el portero de discoteca al que el Jesús le enseñó los calcetines blancos y las Reebok y, aún así, le dejó pasar; según él porque «tenía cara de buena gente y porque me soltó un billete de 20 lauros diciendo algo así como “al César lo que es del César y adiós muy buenas”, el muy crack». Mateo había terminado la EGB con mucho trabajito y en el nocturno, por lo que tampoco es que te enteraras mucho de lo que te contaba, aparte de repetir constantemente que el Jesús era un tío estupendo, según sus propias palabras «un puto Mesías», recalcando que «llegaría muy alto».

- ¿A que te meto una guaya, Mateo? ¿"Ola ke ase", le dijo Jesús a San Juan Bautista?
Luego estaba Juan, al que todos llamaban el Marcos, porque se parecía a Amedio. Este cachondo trabajaba de administrativo en la notaría que el mejor amigo del Jesús había montado aprovechando el enchufe de la familia. Pero después, el Marcos, puso un negocio de hostelería en Venecia y se montó en el taco. Cuando le preguntabas por la noche de la papa, siempre te contaba las anécdotas que le había oído a su jefe, imitando su acento con la poca gracia que caracteriza a un español imitando el latín clásico: «il Maestro», así llamaba al Jesús su colega Pedro Simonetti, alias “Puto-gallo-chivato”, «il Maestro era un uomo di palabra: nos invitó a tutti a chenare pero al final lo pillaron los segurati de un Vips porque la montamos gorda y nos mangamos algunos libri guarros de la Taschen, y entre ellos y los maderos, lo crucificaron...». Según el Marcos, su jefe fue una “maricona”, porque le dijo a los de Prosegur, a los pitufos y al juez de guardia que no conocía al Jesús y que él no había mangando los blurays de Avatar.

San Marcos cuadrando el balance de la trattoria.
Al Lucas mejor no echarle cuenta: un tío que se pasa todo el día imitando a Chiquito no es una fuente seria para el conocimiento de unos hechos del calibre que estamos tratando. Era experto en citar al Jesús con coletillas como «¡Por la Gloria de mi Padre...!; ¡Pecadorl!; ¡Finstro sessuarl!; ¡No te llamo Trillo por no llamarte Rodrigo...». Esta última en clara referencia al gabinete del gobierno que reinaba en aquella época. Te ríes con él, pero tufa todo a trola que te cagas.

Muy de fiar no parece, no...
Así, nos queda el otro Juan... Cuidao con este... Imaginaos un grupo de pintas mezcla de los fans de Barricada y de los Maiden; las delicias de “los romanos” y del nuevo ministro del Interior, vaya. Bueno pues Juanito, “er Shico”, nos había salido gótico... De negro y encajes, el pelo cardao y con Frank Miller como humorista de referencia. Este iba con el grupo porque le caía bien a la madre del Jesús, no nos engañemos. Pero no encajaba, no. Todo el grupo tiraba generalmente de birra y porros; Juanito bebía vino tinto con absenta. El Jesús se ponía contento y cantaba a pleno pulmón Vamos muy bien de los Obús; el niño se ponía el walkman y se chutaba algunos fandagos de los Cure. Jesús y los colegas hablaban de prepararse oposiciones y currar de funcionarios; Juan murmuraba por lo bajini que no había futuro y que nos preparáramos para el Apocalipsis socialdemócrata... Hasta Judas, que era el tío más hijoputa del mundo y el que avisó a la seguridad del Vips para poder largarse él con treinta CDs de Falete, caía mejor que Juan. Claro que, después, se pusieron de moda los grupos “oscuros” y malrolleros y éste se forró escribiendo letras para el metal gruñido-sinfónico. Daba gusto verle en los estudios de grabación, rodeado de ateos confesos y predicando la “Papa Gloriosa”.

-Mmmmm... A ver, a ver:
"Reach out and touch faith
Your own Personal Jesus
Someone to hear your prayers
Someone who cares..."
- De lujo. Esta se la enviais a los Depeche.

miércoles, 25 de julio de 2012

Carchuto, el último de los alanos




Ser miembro de la tribu de los alanos se había convertido en una mierda alrededor del año 418 d.C. Sí, vale, molabas porque eras un bárbaro auténtico, de sociedad nómada y pastoril; el puto Hell Angel de las migraciones germánicas en la Antigüedad Tardía. El merchandising que ibas a generar en el futuro rivalizaría con el de Star Wars y, al contrario que las mariconas de los jedis, a ti te venerarían miembros del sexo masculino, heterosexuales, carnívoros y bien proporcionados; no gordos vírgenes y otros fanáticos del zen vegano.

A la izquierda, ¡una ídola, una crack, una diosa antigua del pueblo alano! A la derecha... pffff, ¡bwahahahahahaha!


Pero, hoy por hoy, la cosa se había puesto muy chunga. Ya debías de habértelo olido hace unos años: el desempleo estaba por las nubes pero, asaltar una oficina del Inem romano más allá del Rhin aprovechando que el río estaba congelado, no había sido una buena idea en el fondo, no. Y menos si lo hacías junto a los suevos, unos catetos obsesionados con las subvenciones del subsidio agrario de Roma; los vándalos asdingos, unos canis cuyo dios pagano era un cantaor indoeuropeo de la Bactriana, y los vándalos silingos, unos pastilleros que adoraban a una espada clavada en el suelo –tócate los cojones—y con tendencias destructivas alarmantes. Las posibilidades de acabar en un epic fail eran muy altas pero coño, ¡qué movidón, colega!: Roma no pudo conseguir antidisturbios suficientes para desalojaros y al final os quedasteis en la Galia…


De izquierda a derecha: guerreros suevos, vándalos asdingos y vándalos silingos, tal y como los describe la Crónica de Hydacio en el siglo V d.C.

¡En la Galia, macho! ¡Toma! ¡Triunfazo!: vino, aceite, trigo y tías limpitas y liberales… El Paraiso arriano, joder. ¡Os había tocado la lotería de Wotan; el premio gordo de los Nibelungos! Que sí, que a la gente le gusta mucho la imagen del bárbaro libre, salvaje e indómito; pero lo que mola de verdad es comer todos los días, y a ser posible dieta mediterránea, que a la larga las arterias se resienten con tanto jabalí, tanto venado y tanta manteca. Los bosques está bien para un rato: para cazar, ir a por leña y poder cagar a gusto lejos de la choza. Para todo lo demás, los árboles mejor cortaditos y apilados en la chimenea. Y al que le mole la mugre, la peste a choto, la barriga cervecera y las novias feas, que se meta a recreacionista.

Así comienza una de las leyendas germanas más famosas: "Fuése Ememberga  al bosque a mear tranquila y encontróse al pueblo antiguo mirándole el culo...". En antiguo alemán rima mejor, lo juro.

Pero luego os liaron, reconócelo. A la peña dejó de ponerle pinocho la vendimia, las baguetes y el sexo oral en todas y cada una de las relaciones con las galorromanas. Entonces algunos empezaron a hablar de Hispania: que si se vivía mucho mejor que en la Galia, que tenía mejor aceite de oliva, que las tías estaban más buenas, que la liga de fútbol era mucho mejor, que el sector inmobiliario había experimentado un proceso de expansión sin precedentes, debido a la tendencia del hispanorromano medio a invertir en el opus latericium y, por ende, había trabajo para todo el mundo en los albañiles…

Constantinus Speculator Maximus. Moneda conmemorativa de la primera junta de accionistas de Bankia.
 
Desde luego que fuisteis gilipollas: escuchar las promesas de un césar hispano coronado por el general britano de otro usurpador que se creía heredero de Constantino el Grande… ¡Menuda panda de especuladores! Porque al principio todo fue de puta madre: llegasteis, repartisteis un buen puñado de hostias para llegar a un buen convenio laboral con los hispanorromanos y, para más suerte, a los alanos os tocaron dos provincias romanas en el reparto del PGOU: la Lusitania y la Cartaginense. De costa a costa para echar el fin de semana después del tajo a lomos de tu montura por las vías romanas, las autobahn del Bajo Imperio… Que se jodieran suevos y vándalos y Up the Irons!, hostias.
 
Hispania según el PGOU del año 410 d.C. En fucsia suelo VPO del ayuntamiento de Tarraco.

 Sin embargo, lo bueno no podía durar. El emperador Honorio pinchó la burbuja de los usurpadores Constantino III, Máximo y Joviano; intervino Hispania y os mandó de nuevo al paro a todos. Luego llamó a sus aliados visigodos para que os aporrearan por toda la Península, hasta que depusierais vuestra actitud violenta y cesarais en vuestras reivindicaciones. ¡Qué hijoputas los visigodos! Los típicos colegas de farra que, en cuanto se echan novia, aparcan la Harley y se meten a legionario. Y entre el 417 y el 418, estos traidores a la causa bárbara os dieron palos hasta en el carné de foederati.

Valia, rey de los visigodos, al frente de sus guerreros en algún lugar de Hispania; circa 418 d.C. Obsérvese que los federados visigodos habían adoptado completamente el armamento y las protecciones de sus aliados romanos.
Y ahora te ves en la puta ruina. Con un título de FP de Grado Medio de Incursor Bárbaro expedido por Teodosio, que no te lo convalidan salvo las prácticas de razzias y saqueos de empresas. No te queda más remedio que juntarte otra vez con los suevos y los vándalos lolailos en la Gallaecia, a tocar la gaita, o bajarte al sur y trabajar de segurata de los cortijeros de la Bética de patilla laticlavia (patilla de hacha para los que solamente hablan germano antiguo), a cambio de los papeles de residencia temporal.

Eso o, claro está, hacerte madero como los visigodos.

Aunque a ti te da igual. Lo importante es que te dejen tu espada, tu montura y tus CDs de Black Metal escandinavo…